Quizá el principio más importante: la Ley de Klipsch: La eficacia es inversamente proporcional a la distorsión. Esto significa que cuanto más eficiente sea un altavoz, menos distorsión producirá. La distorsión es la introducción de sonido no deseado que no está presente en la grabación original. La tecnología Klipsch es altamente eficiente: proporciona un audio más preciso y requiere menos potencia de amplificación. El resultado es un sonido más alto, claro y sin distorsiones.
La tecnología Klipsch enfoca el sonido con precisión en la ubicación deseada, a la vez que reduce la energía acústica y la potencia del amplificador donde el sonido no es necesario o deseado. Esto ayuda a minimizar los reflejos de la habitación, crea un escenario sonoro más realista en la zona de escucha y contribuye a un mayor impacto y una menor distorsión en la reproducción de películas y música.
Los sonidos más suaves se reproducen con una claridad y sensibilidad extraordinarias, mientras que los sonidos más fuertes se transmiten con el máximo impacto real, sin fatiga ni distorsión. La tecnología Klipsch garantiza el mayor rango posible entre los niveles de audio más bajos y más altos.
La música y las bandas sonoras de películas se reproducen de forma objetiva, sin preferencias por frecuencias o gamas tonales específicas. El sonido grabado se reproduce tal como lo concibió el artista, con la mayor precisión posible, con un balance espectral que garantiza una reproducción de audio natural.